Uruguay: Turismo enológico vive su alta temporada
El turismo enológico vive su alta temporada durante marzo en Uruguay, en una modalidad que se expandió en los últimos años junto con las exportaciones vitivinícolas de calidad.
por Fabián Villella (*)
"En un país vitivinícola y que tiene el orgullo de ser un productor de grandes vinos, no podíamos darnos el lujo de no tener un turismo enológico para quienes nos visitan", dijo a ANSA Fernando Deicas, presidente del Establecimiento Juanicó, bodega pionera en la materia.
Deicas relató que el turismo enológico comenzó hace unos 15 años cuando Juanicó, propiedad de la empresa Familia Deicas, consideró que "un amante del vino no podía venir a Uruguay y que se le dijera que no había bodegas para visitar". “Pensé que era imperioso que Uruguay tuviera su posibilidad de ofrecer turismo enológico", indicó el empresario, quien recordó que los orígenes requirieron inversiones importantes y se trabajaba a pérdida. De cualquier forma, "nos parecía que era algo obligatorio tener esa oferta turística y como estábamos orgullosos de nuestros vinos queríamos mostrar al mundo una vitivinicultura floreciente", agregó.
Hoy el turismo enológico involucra a más de 20 bodegas, la myoría de ellas en el sur del país, y moviliza a unas 50.000 personas por año, de las cuales alrededor de 15.000 -muchos de ellos pasajeros de cruceros- visitan el establecimiento Juanicó, ubicado 38 kilómetros al norte de Montevideo.
Uno de los principales atractivos de la bodega, que elabora la marca "Don Pascual", el vino uruguayo más vendido en el mundo, consiste en una cava construida en 1830, en el inicio de la vida independiente del país. En ese sitio se encuentran 500 barriles de roble donde se añejan los vinos por entre tres y 36 meses, y que se reemplazan después del tercer uso.
Juanicó, que no descarta en el futuro concretar un emprendimiento hotelero cercano a los viñedos, produce cinco millones de litros anuales, de los cuales un millón de la gama alta y de los que se exporta cerca del 30%, con una facturación total de la empresa por 15 millones de dólares anuales.
Deicas destacó que "el vino es un gran embajador, porque a diferencia de otros commodities agrícolas o ganaderos, llega al consumidor final con el sello de origen".
Consideró que en parte por ello "las exportaciones de vinos uruguayas se van consolidando en el mundo en el segmento de alta calidad" y subrayó que a través del producto "Uruguay tiene un desafío interesante para hacerse conocer como país".
"Cada botella que se consume es vista por tres o cuatro personas que se llevan la noticia de que están frente a un vino de Uruguay y eso lleva cultura, tradición y el nivel de calidad que puede ofrecer el país".
Según informó a ANSA el presidente del Instituto Nacional del Vino (INAVI), José Lez, la producción vitivinícola se situará este año en alrededor de 75 millones de litros, de los cuales se exportarán cerca de 20 millones de litros, por más de 12 millones de dólares, a mercados como Estados Unidos, Brasil, Canadá, Inglaterra, Francia, Alemania y Suecia.
(*) Corresponsal de ANSA en Uruguay
L/D
www.cipetur.com



